Vestuario para un trabajo bien echo, con higiene y seguridad

Si hay un sector profesional donde el vestuario laboral que usan los empleados adquiere una dimensión especial debido a la necesidad de garantizar el cumplimiento de todas las normativas de higiene y seguridad, es sin duda la industria alimentaria. Ya que cuando se trabaja con alimentos se debe tomar en cuenta la salud de la gente y por ende las medidas de protección, así como la limpieza deben cuidarse al máximo para evitar cualquier error que pueda ser perjudicial, tanto para el producto final como para el consumidor.

No sólo los manipuladores de alimentos deben cuidar su uniforme de trabajo, también deben hacerlo todos aquellos que intervienen en la cadena del proceso alimentario: mecánicos, personal de limpieza, técnicos e incluso las visitas que pueda recibir la fábrica. El uniforme utilizado debe ser adecuado para prevenir la contaminación de los alimentos.

El correcto diseño, mantenimiento e higiene de estas prendas es un factor relevante para conseguir productos seguros y cumplir con la normativa vigente.

Una buena gestión y un diseño apropiado de la ropa de los empleados puede minimizar los riesgos de contaminación cruzada, eliminar correctamente los contaminantes bacterianos que pueden colonizar la ropa de trabajo y ayudar a cumplir con las normas de seguridad alimentaria. Las normas del sector alimentario indican las reglas con relación al vestuario de los trabajadores, desde las características que deben tener hasta su correspondiente uso y cuidado.

Algunas pautas que debe seguir el vestuario de la industria alimentaria son:

  • La ropa de trabajo no debe tener bolsillos ni botones, para evitar que se desprendan.
  • El cierre central debe estar oculto tras una tapeta.
  • Los elementos del vestuario laboral deben ser usados exclusivamente en el lugar de trabajo.
  • El lavado de la ropa protectora se deberá realizar en la propia fábrica.
  • El pelo de los empleados deberá estar recogido y cubierto para evitar la contaminación del producto.
  • Los guantes se deberán reemplazar con frecuencia.
  • El calzado laboral debe ser exclusivo del lugar de empleo.
  • Es recomendable el uso de mascarillas y/o careta para evitar contaminar al toser o estornudar.
  • Debe ser guardada en taquillas o compartimentos diferentes a la ropa de calle.

Tomando en consideración todos los puntos anteriores, GDI es tu mejor opción al momento de elegir la vestimenta de tus colaboradores. Somos expertos en diversos sectores y el sector alimentario es uno de ellos, nuestra trayectoria lo confirma.

En GDI te brindamos un servicio integral, que engloba todas las características que requieren los uniformes, confeccionando la ropa adecuada para toda tu cadena de colaboradores, basándonos en la seguridad, comodidad, un diseño que diferencia tu marca, tomando en consideración las medidas que rige la ley,  y todo esto sin olvidar el cuidado del ecosistema.

Nos adecuamos a tus necesidades, manteniendo tu imagen corporativa.

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Conservación de la biodiversidad post COVID-19

La pandemia por Covid-19 ha puesto a la naturaleza y la salud como prioridad en la agenda de gobiernos y empresas.

La pandemia ha hecho que prioricemos la naturaleza y la salud de nuestro planeta y la de todos sus habitantes. La agenda cambió, y por ello en 2021 se espera buscar soluciones tangibles tanto para la recuperación económica como para la lucha contra el cambio climático, que es el gran reto de esta era.

La pandemia de COVID-19 ha producido impactos sociales y económicos de gran magnitud a escala regional y mundial. Son bien conocidas las consecuencias directas de las medidas de restricción de movilidad aplicadas por los gobiernos de la región, pero no se han explorado en mayor detalle las relaciones claves de los recursos naturales con los factores precursores, la expansión de los contagios y los impactos del mismo virus. 

La relación de los recursos naturales con la pandemia del COVID-19 es muy diversa. Por un lado, son factores esenciales para el control de la crisis (alimentos, agua potable, biodiversidad y electricidad), y por otro, se ven impactados por sus consecuencias (uso de combustibles, minerales, etc.).

Las medidas de cuarentena han provocado una disminución transitoria y sostenida en el uso de los combustibles y por lo tanto en sus emisiones y contaminación asociada, así como en la explotación misma de los recursos. El COVID-19 es una enfermedad zoonótica (de transmisión de animales a humanos) pero que se ha propagado de humanos a humanos con mucha facilidad por el alto hacinamiento y conectividad de nuestra estructura social. En todos los estudios que exploran las causas de la propagación de enfermedades zoonóticas, el cambio de uso de suelo es la mayor. 

Los primeros factores son: 

  1. Cambios de uso de suelo (fragmentación y degradación de ecosistemas)
  2. Cambios en la industria alimentaria
  3. Susceptibilidad humana
  4. Conectividad internacional (viajes)
  5. Una alta diversidad de especies, característica de los ecosistemas sanos.

La evidencia apunta a que la conservación de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos es necesaria para proteger la salud humana directa e indirectamente.